CARTA ABIERTA A LAS AUTORIDADES DE LA UNaF

Hay momentos cruciales en la vida de una institución, y si ésta es educativa, pueden tener un impacto profundo en la comunidad. Pareciera que la Universidad Nacional de Formosa está transitando hoy por uno de ellos, donde decenas de profesores que alcanzaron su designación por concurso, están siendo amenazados por juicios académicos acusados de haber expresado hace algún tiempo su oposición a acciones de las autoridades.
No estoy en condiciones de realizar juzgamientos personales, pero sin duda las noticias que emanan de la UNaF no parecen propias de lo que la sociedad espera de una Casa de Altos Estudios, donde se deben preparar a sus hijos para ser los actores protagónicos del crecimiento y del desarrollo.
Cuando los intereses personales de un grupo de conducción dejan de coincidir con las misiones fundamentales de las instituciones que conducen, queda planteado un escenario caótico donde imperan los procedimientos injustos y violentos. Y si esto ocurre en una Universidad se está agrediendo a toda la comunidad que la sostiene y espera de ella recibir ejemplaridad, conocimiento, y muy especialmente creación de ciudadanía.
Es imperativo que quienes están promoviendo estos juicios académicos masivos recapaciten y se avengan a restablecer los procedimientos pertinentes, donde el respeto hacia los demás y la autocrítica de las propias acciones sean el punto de partida para el restablecimiento de las condiciones básicas del funcionamiento universitario.
Seguramente hoy no es importante para casi nadie, pero yo he tomado siempre con honor y orgullo la designación de Profesor Honorario con que la UNaF me honrara por Resolución Rectorado No. 398/90. Si se concretara la expulsión de los docentes hoy amenazados por juicios académicos, habré de renunciar a dicha designación en repudio a tal desatino.
Los sistemas nacionales de Educación, Ciencia y Tecnología están siendo desfinanciados por el actual gobierno nacional. Quienes estamos convencidos que sin ellos no habrá futuro para nuestro país en un mundo altamente competitivo, pedimos a la sociedad que reclame con fuerza para que esas políticas nefastas se modifiquen.
Y nuestra Universidad Nacional de Formosa no puede ser ajena a estas luchas, para lo cual es imprescindible que se restablezcan a la brevedad la razón y el orden en sus procedimientos, recreando así el respeto y la apreciación de la comunidad que hoy está perdiendo. Es indispensable dejar atrás prontamente este tiempo de la sinrazón.
Dr. Rolando Granada
Profesor Honorario Universidad Nacional de Formosa (1990)
Profesor Emérito Instituto Balseiro/Univ. Nacional de Cuyo
Investigador Superior Comisión Nacional de Energía Atómica